Los "días de ésos", en su mayoría, son los miércoles. Apartarme de la oficina ayudó un poco, desayunar también, igual que la lectura de Chernon-Deutsch (esp. la parte de la función de lenguaje en La Regenta). Quitarme las gafas e insertar los lentes de contacto me hizo sentir algo más viva. Hablar con una amiga y seguir sus consejos también ayudó. El ejercicio. Aunque sea miércoles corrí los 38 min. y sí ayudaron un poco las endorfinas, pero solo hasta que me puse a levantar pesas. Me senté en la primera máquina y me invadió de nuevo la tristeza fuerte. Ya sé que hacer ejercicio puede servir (o sorprender) de una especie de catarsis, pero eso de las ganas de llorar en público "a moco y baba" a la Galdosiana es ridículo...lo que por fin funcionó para quitármela fue el seminario. Por 3 horas no pensé en nada que no fuera literatura decimonónica. Y esto me convenció más que nada, de que sí, ¡me encanta! Di la presentación sin accidente.
27 October, 2007
Wednesday's child/Un día de la mier...coles. 24/10
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Los "días de ésos", en su mayoría, son los miércoles. Apartarme de la oficina ayudó un poco, desayunar también, igual que la lectura de Chernon-Deutsch (esp. la parte de la función de lenguaje en La Regenta). Quitarme las gafas e insertar los lentes de contacto me hizo sentir algo más viva. Hablar con una amiga y seguir sus consejos también ayudó. El ejercicio. Aunque sea miércoles corrí los 38 min. y sí ayudaron un poco las endorfinas, pero solo hasta que me puse a levantar pesas. Me senté en la primera máquina y me invadió de nuevo la tristeza fuerte. Ya sé que hacer ejercicio puede servir (o sorprender) de una especie de catarsis, pero eso de las ganas de llorar en público "a moco y baba" a la Galdosiana es ridículo...lo que por fin funcionó para quitármela fue el seminario. Por 3 horas no pensé en nada que no fuera literatura decimonónica. Y esto me convenció más que nada, de que sí, ¡me encanta! Di la presentación sin accidente.
Los "días de ésos", en su mayoría, son los miércoles. Apartarme de la oficina ayudó un poco, desayunar también, igual que la lectura de Chernon-Deutsch (esp. la parte de la función de lenguaje en La Regenta). Quitarme las gafas e insertar los lentes de contacto me hizo sentir algo más viva. Hablar con una amiga y seguir sus consejos también ayudó. El ejercicio. Aunque sea miércoles corrí los 38 min. y sí ayudaron un poco las endorfinas, pero solo hasta que me puse a levantar pesas. Me senté en la primera máquina y me invadió de nuevo la tristeza fuerte. Ya sé que hacer ejercicio puede servir (o sorprender) de una especie de catarsis, pero eso de las ganas de llorar en público "a moco y baba" a la Galdosiana es ridículo...lo que por fin funcionó para quitármela fue el seminario. Por 3 horas no pensé en nada que no fuera literatura decimonónica. Y esto me convenció más que nada, de que sí, ¡me encanta! Di la presentación sin accidente.
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